2009040. Celíaquía y derechos de autor

webIMG_celiacs aliments copiaTal vez os hayáis fijado en que las personas intolerantes al gluten y familiares van a comprar (al menos los primeros meses) con un misterioso libro en la mano. Este libro contiene información sobre los productos libres de gluten y sus productores a partir de los datos enviados por las empresas de forma voluntaria. Para acceder al librito de marras es OBLIGATORIO hacerse socio de la asociación, unos 60€ anuales.

Obviamente la asociación (en este caso la catalana SMAP, que lleva 30 años trabajando por las personas con intolerancia al gluten) realiza muchas otras acciones: sensibilización, lobby, campañas en restaurantes y comercios, trabajo con escuelas y cáterings, congresos científicos,… Y gracias a las personas que colaboran en ella el entorno de los celíacos ha mejorado sensiblemente en los últimos 30 años.

A pesar de esta importante labor, tener que pagar por una información que es vital para la alimentación de la persona celíaca me parece poco menos que aberrante. La alimentación es la medicina de las personas con intolerancia al gluten, y tendría que ser el propio Estado quien asumiese el coste de elaborar estos listados y hacerlos públicos.

Qué pasa si alguien con pocos recursos económicos es diagnosticado con la intolerancia? Si no dispone de 60€ al año para acceder a la información, no puede hacerlo? No es suficiente carga financiera comprar la harina para hacer el pan a 8€/kg cuando la harina “normal” de trigo se vende a 0,5€/kg? No pedimos que se subvencione a las personas celíacas como se hace en muchos países, pero encima tener que pagar para que una asociación luche por los derechos de estas personas y edite las listas de productos libres de gluten es el colmo!

Afortunadamente se está trabajando en dos direcciones. Por un lado con la nueva ley de etiquetado -ley que nace ya corta de miras- que obligará a los fabricantes a declarar el contenido en gluten de sus productos en la mayoría de casos.  Dentro de pocos meses no será necesaria la guía, esperemos y confiemos en la buena fe de los productores. Alguien velará por su cumplimiento?

Por otro lado podemos actuar -y de ahí el título- difundiendo vía internet las listas que crea la asociación. Sería piratería? No es un material creado por unos autores (recopilado, mejor) y comprado por mi? La infomación no se pierde, simplemente se duplica. Tengo mis dudas ya que la creo que la mayoría de celíacos pertenece a la asociación por la guía, y no sé cuántas personas pagarían si la guía fuese gratuita. Y insisto, las asociaciones de celíacos realizan otras importantes acciones pero su fuente de ingresos no puede ser una subscripción a una guía de consulta obligada.

Por tanto, creéis ético difundir esta guía y acabar con el monopolio de una SGAE encubierta cuando nos referimos a la guía de productos sin gluten? Qué pensáis?

2009020. Universidad y SGAE

david-wiley-2Gracias a @Dreig en twitter y a su Caparazón he leído este interesante artículo de David Wiley que me da que pensar. 

En esta sociedad red/del conocimiento en que nos adentramos el conocimiento se convierte en commodity por el coste casi nulo a su acceso. El valor no está en el propio conocimiento sino en la combinación e hibridación del mismo, en ponerlo a trabajar y extraer algo positivo de él, como antiguamente se podía hacer con el capital, inviertiendo con él (y no en él). 

Dice Wiley en el artículo:

America’s colleges and universities, says Wiley, have been acting as if what they offer — access to educational materials, a venue for socializing, the awarding of a credential — can’t be obtained anywhere else. By and large, campus-based universities haven’t been innovative, he says, because they’ve been a monopoly. But Google, Facebook, free online access to university lectures, after-hours institutions (…), and virtual institutions (…) have changed that. Many of today’s students, he says, aren’t satisfied with the old model that expects them to go to a lecture hall at a prescribed time and sit still while a professor talks for an hour.

Comenta como curiosidad que los mismos que se oponen a adaptar las clases a la era de internet son los que se oponían a la utilización de los bolígrafos, de las pizarras y las tizas, calculadors y lápices. Mi madre siempre me comenta lo que sufrió con el tintero y la plumilla, y no tengo claro el beneficio que sacó de este ímprobo esfuerzo.

No sé si el profesorado universitario será capaz de adaptarse al cambio o tendremos que esperar a una nueva jubilación. Lo que yo constato es que estamos muy pero que muy lejos de la universidad 2.0, de que la institución sea capaz no ya de colgar el material docente en abierto (algunas ya lo hacen) sino de grabar las clases y colgarlas en youtube de manera sistemática y que contestasen preguntas en blogs abiertos a todo el que quisiera? Cuál sería el modelo de negocio adecuado en este caso? Que los estudiantes pagasen por acceder a los exámenes? La universidad mantiene el monopolio gracias a los títulos profesionales, especialmente relacionados con la contratación por parte de la administración. A la empresa, mientras se demuestre el conocimiento, le es -o le debiera ser-  irrelevante la titulitis.

A la universidad tal vez le suceda algo parecido a lo que le ocurre a la SGAE, que intenta proteger a los intermediarios entre los creadores de conocimiento y los consumidores. Si el profesorado se limita a repetir conocimiento existente no aportará nada, y el “cliente” se limitará a formarse de fuentes gratuitas. Las atribuciones profesionales frenarán esta evolución, pero alguien debería poner remedio o adaptar el modelo. No os perdáis este post de Enrique Dans sobre la SGAE; podréis estar o no de acuerdo, pero mete el dedo en la llaga de manera lacerante.