2010009. Vender el alma al diablo, reinventarse o morir

Un año más me han invitado a participar en el seminario sobre Organizaciones Sostenibles de la UPC que forma parte del máster de sostenibilidad impartido por esta universidad. Ya comenté en este post el caso de Teixidors, y en este el caso de  Trèvol como ejemplo de empresas con alma, o transformadoras. Empresas que nacen de la visión y el empecinamiento de una persona para dedicar su jornada laboral a mejorar el mundo en que vivimos en algún sentido.

La cooperativa Hortec es uno de estos ejemplos, y nos plantea un caso interesante de discusión. El producto de Hortec -reza su web- son las  “Frutas y verduras de cultivo ecológico”. Es una empresa que nació hace casi 20 años para agrupar a agricultores que se habían pasado al cultivo ecológico y que vendían sus productos a los propios socios y a militantes que creían sobretodo en los beneficios que suponía para el planeta comer sano, ecológico y local.

Con el tiempo, la agricultura ecológica se ha introducido en la sociedad -en la clase media alta- y a este nicho de neohippies se les han unido (o sustituido en los casos más puristas) personas que están más interesadas en primer lugar en comer sano y algo menos en el medio ambiente.

A diferencia de los primeros clientes este nuevo mercado antepone el diseño y estado de las piezas de fruta a su certificación, y la variedad durante todo el año a la estacionalidad que se le supone al cultivo ecológico. Empresas como Ecoveritas abren supermercados con productos ecológicos dirigidos a este segmento poblacional, y pequeñas cooperativas locales como La Civada de Sant Cugat vuelven a los orígenes que un día dieron la idea de Hortec y son el refugio de la segunda generación de neohippies puristas que no quieren entrar en el juego de los grandes mercados mayoristas tipo Mercabarna.

Qué camino debe escoger ahora Hortec? Por un lado debe decidir si se decanta por alguno de los dos clientes, el que piensa sobretodo en el planeta y el que piensa en él o ella misma. Este nuevo mercado le obliga a entrar en el juego de prescindir del producto de proximidad y estacional, aprovisionarse vía Mercabarna incurriendo también en costes energéticos de transporte.Y esta opción le obliga a competir con la exportación -que paga mejor- y con cadenas como Ecoveritas. La producción propia de Hortec cada vez será menor convirtiéndose en un mero distribuidor. Esta opción representa venderse al diablo.

Tal vez puedan pensar los miembros de la cooperativa (una voz, un voto) que la demanda que impulsó al creación de Hortec en su día está cubierta hoy por estos dos tipos de organizaciones (los supermercados y las cooperativas locales) y que su modelo no tiene ya sentido. En este caso lo más sensato sería morir.

Pero también puede buscar alternativas a ambas opciones sin traicionar sus principios. Comparado con el supermercado (como pasa con el comercio tradicional) Hortec dispone de un profundo conocimiento sobre las técnicas de cultivo ecológico y local que es uno de sus activos más importantes. Este conocimiento se gestiona en Hortec mediante la creación de la ADV

La ADV HORTEC se constituyó en 1993 como una sección de la cooperativa con el objetivo de dar asesoramiento y soporte técnico sobre protección de cultivos, fertilización, material vegetal y otras cuestiones agronómicas, a los socios de la cooperativa dentro del ámbito de la AE.

Dispone también de conocimientos en el proceso de distribución de fruta y verdura fresca (a diferencia de la de cámara) que puede interesar a las cooperativas locales para negociar sus excedentes. Estas pueden conservar su purismo local vendiendo los excedentes a través de Hortec.

Y finalmente existe un mercado no explotado todavía como son los comedores escolares que es el proyecto en el que Hortec está entrando (según su web).  Este mercado es -aunque sería lo deseable- difícilmente explotable por las cooperativas locales por las dificultades logísticas y administrativas, y no es asumible por las cadenas de supermercados que no entran en este terreno porque no deja margen suficiente.

Además, es una estrategia de futuro ya que los niños de hoy serán consumidores de mañana. Esta es la opción de reinventarse, que afortunadamente es la que parece que han tomado.

2010008. Un test de Inversión emocional

Una familia se compró hace 13 años un piso en el centro de una población, ha liquidado la hipoteca y ahora lo puede por 5  veces más de lo que pagaron inicialmente. La familia ha crecido -aunque todavía cabe- y se plantean mejorar su calidad de vida. Se plantean diversas opciones:

a) Reformar la vivienda actual para acondicionarla mejor y comprar un pequeño piso para alquilar aprovechando los precios bajos de la vivienda y del crédito con lo que el alquiler va pagando la hipoteca y la reforma y se genera patrimonio para la vejez y/o los hijos.

b) Vender el piso actual y mudarse a una casa en urbanización cercana bien comunicada endeudándose más de lo que aconseja la prudencia en estos tiempos de incertidumbre pero ganando un jardín y pasando de 20 a 50 m2 por persona + jardín.

c) La misma opción b pero invitando a los padres de él -con los que se llevan bien y comparten casa en verano- a compartir los gastos de compra y el espacio, con lo que se mantienen los 20 m2 por persona y se asume una deuda razonable para la familia.

1. Qué opción escogeríais y por qué, o por qué no?

2. Conocéis algún método para valorar el retorno de la inversión que supone tener un abuelo/a en casa en términos de aprendizaje de convivencia y lo que significa para ellos compartir experiencias con sus nietos?