2019001. Año 2040. Hola Gs, adiós €.

Tengo solo 50 Gs en la cuenta corriente para llegar a fin de mes, y no sé si petármelos y pedir un vehículo para este fin de semana, comprar un par de kiwis que me traen en avión desde Australia, ahorrarlos para la calefacción en invierno o hacer una transferencia de Gs a mi novia que está peor que yo. Si me quedo sin saldo siempre puedo plantar un árbol que me ingresará 100G o vender la energía de mis placas fotovoltaicas a la red por 20por día. Año 2040.

¿Recuerdas cuando tu cuenta corriente era solo de dinero? Ahora el dinero solo tiene un valor testimonial y nostálgico, y el valor de un producto lo define su relación con los gases de efecto invernadero. Veamos cómo funciona este nuevo mercado regulado que se implantó en el año 2035 como respuesta a la manifiesta incapacidad de la población europea para cumplir los diferentes protocolos consensuados sobre cambio climático y reduccion de gases de efecto inveradero.

  1. El Banco de GEG Europeo (BGE) concede a cada país de la UE una cuota de emisión de GEG tomando como base un 50% de reducción sobre la emisión de cada país en 1990 y modulada por su población actual. Esta cuota se va reduciendo año tras año y será cero en el 2050. En origen se aplicó solo a ciertos sectores mediante el protocolo EU-ETS pero se ha generalizado a la población después de la presión del movimiento Extintcion-rebellion nacido en 2018.
  2. Cada país concede a las personas mayores de 18 años una cuota de emisión de GEG anual más un incremento por tramos para miembros menores a cargo de la persona que viven en el mismo domicilio. A cada persona le corresponde la misma cuota, excepto en las islas donde tienen un plus por insularidad y algún otro caso puntual.
  3. Cada mes se ingresa putualmente en la cuenta corriente (CCG) personal el total de GEGs que corresponden. En un principio, cuando se impulsó la nueva moneda, se hacía una transferencia anual pero la gente se lo gastaba y se quedaban sin saldo. La transferencia mensual es más didáctica y controlable.
  4. La delegación del BGE de cada país se encarga de la gestión de estos derechos y de garantizar que todo el mundo cumpla la norma. El código penal lo considera el fraude y la especulación crímenes de lesa humanidad porque estamos hablando de exterminio real de población. La gestión y legislación es competencia europea, la fiscalidad y las penas son iguales para todos los estados y es demasiado peligroso dejarlo en manos de cada país, especialmente después del repunte de la extrema derecha de los años 20.
  5. Todas las actividades tienen un equivalente en GEGs. Por ejemplo, el uso de un automóvil, ya eléctrico, hiperconectado en 7G pocas veces en propiedad saben en todo momento lo que se está emitiendo y lo van descontando de la CCG como en 2018 descontaban el parquímetro. Cada producto que adquiero para comer tiene un valor en GEGs que se me descuenta. La climatización de la vivienda, digitalizada, también. La alimentación es básicamente local, y un filete tiene un gasto de emisión mucho mayor que el cereal.
  6. Puedo ingresar GEGs también con actividades que eliminen CO2 de la atmósfera como ceder energía renovable que haya generado en mi vivienda o empresa, plantar árboles y que sobrevivan al menos 10 años, o devolver envases -vidrio- que de otra manera hubiesen supuesto una emisión de CO2.
  7. De hecho el plástico solo se utiliza en contadas ocasiones, derrochar hidrocarburos como material ni se considera a estas alturas. Se ha creado una economía sumergida de recuperación de plástico que bucea en los vertederos para conseguir plástico de todo tipo al que se le aplica un novedoso sistema para extraer energía. La eficiencia es muy baja, pero los millones de toneladas de plástico enterradas en los vertederos compensan. Cada mol cuenta.
  8. El sistema económico basado en la propiedad ha ido decayendo en favor del pago por servicios debido al elevado coste que suponen los derechos de emisión asociados a la construcción de una vivienda o de un vehículo. Las personas viven en pisos de alquiler donde el precio depende de la emisión. Las viviendas con certificado de ZeroEmission son las más buscadas. Empresas como ZeroHub o demostradores como Wattia-EspaiZero abrieron camino en los difíciles años 20.
  9. Si alguien no llega a final de mes se le asigna una renta básica de carbono que le permite sobrevivir, y poco más. Potencia mínima eléctrica en casa, compra exclusiva de alimentos kilómetro cero, sin desplazamiento en vehículo, vida estrictamente local y contribución a la sociedad limpiando bosques y recogiendo biomasa.
  10. Se han creado diferentes cooperativas de comercialización de derechos con fines sociales para evitar la pobreza de carbono, y centros de aprendizaje especialmente para las personas adultas o ya mayores que no entienden el mecanismo.

Todo lo anterior es pura ficción, pero sería interesante que se aplicase en breve porque dudo seriamente que seamos capaces de ponernos de acuerdo para alcanzar los objetivos de 2030 y 2050 de manera voluntaria.

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